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jueves, 16 de agosto de 2012

¿Cancelo la comida? (O sobre el peligro de atragantarse con el propio éxito empresarial en la Empresa Familiar)

Fundadores celebrando el éxito. ¿También el inicio de la decadencia?
El periplo permanente de conversaciones y experiencias, y del análisis e indagación obsesivo sobre cada una de esas conversaciones y experiencias, me va conduciendo a pequeños dilemas, o grandes dilemas.
Me encuentro hoy reflexionando sobre una conversación pendiente, ya programada y con fecha, con una empresaria familiar de éxito.
En esa conversación mi papel consistirá en sí, reconocer la evidencia del inmenso legado de talento empresarial que acredita mi interlocutora; pero, al mismo tiempo, poner de manifiesto graves errores que está cometiendo o está a punto de cometer, por acción o por omisión.
Y ¿quién soy yo?, ¿cómo me atrevo? Si, a los hechos me remito, ella siempre ha acertado; a ella siempre le ha salido bien; ella es el "ejemplo para las escuelas de negocio".
Tal es la potencia de su empresa y su modelo de negocio que en el año 2010 no perdió dinero, que en el año 2011 no perdió dinero... y en el año 2012 seguro que tampoco perderá dinero.
Su empresa es modélica en muchos de sus parámetros fundamentales.
Pero, ahí está el tema, es un auténtico desastre en otros (menos aparentes).
El tema es "la profesionalización": la decisión de profesionalizar, el alcance de la profesionalización, el ritmo de la profesionalización, las implicaciones de la profesionalización para los "no profesionales" (pero dueños). Estamos ante un cambio de modelo "radical"; y en este escenario nuevo, pues claro, las soluciones viejas tienen graves y evidentes contraindicaciones..., ¿o no?

Hace unos días escuchaba en un programa de radio, mientras conducía, a un par de "sabios radiofónicos" teorizando sobre "el milagro Inditex" y la retribución de don Pablo Isla. No me cabe ninguna duda de que, de entre todos los aciertos ejemplares del Sr. Amancio Ortega, la decisión de ceder todo el poder ejecutivo y estratégico (a salvo el dominical, claro) de la compañía al Sr. Isla es la más inteligente y acertada de todas. Pero uno de los "sabios radiofónicos" insistía en cuestionar la labor del "profesional"..., con aquel lacónico..., ¡ya se verá cuando falte el Sr. Ortega si el Sr. Isla es tan bueno...!
La conversación y la argumentación era, directamente, penosa (pero obviaré ese "penoso fenómeno", que daría para enciclopedias enteras).

Porque, aquí está la cuestión que me importa, "éxitos pasados no garantizan éxitos futuros". Antes al contrario, la autocomplacencia con los éxitos pasados y con la propia "varita mágica que todo lo convierte en oro..." hasta la sensación de infalibilidad..., es un grave riesgo: el riesgo mayúsculo de una Empresa Familiar en los momentos críticos del "gran cambio cultural de la profesionalización de la organización empresarial en todos sus niveles".
Es obvio que el Sr. Ortega no es eterno; como tampoco lo era Steve Jobs (creo, y mientras no se demuestre lo contrario). De tal modo que algún día existirá un Inditex sin Ortega, como existe un Apple sin Jobs. Y la empresa de mi "empresaria modelo" también puede seguir existiendo sin ella.

Obviamente, ni Inditex ni Apple tienen nada que ver con "mis" empresas familiares de aquí y ahora. Pero "mis" empresarias familiares de aquí y ahora se enfrentan a dilemas que tienen una esencia idéntica: mi interlocutora ya sabe que una empresa como la que fundó (no en un garaje ni en una tienda de batas en A Coruña) con un puñado de colaboradores no puede funcionar igual que una organización compleja de más de 20000 empleados que comercia en varios países.
Pero, en el fondo, ella es quien mejor comprende el "cuore business", ¡qué digo, ella es el "cuore business"! Y por ello, ¿como no va a intervenir en cualquier aspecto de la compañía, en los términos y con el alcance que en cualquier momento le plazca?

En una conversación anterior llegamos a un avance razonable, respecto de uno de sus hijos:
- Sí, Amancio, lo asumo. Si he contratado a un ingeniero especializado para la organización del almacén, no es muy razonable que mi hijo (sin estudios para más detalles..., dato objetivo que, quizás, pudiera no ser relevante) llegue por la puerta con cualquier cliente o con cualquier pedido y ordene a los jefes de almacén mover de aquí para allá cualquier mercancía...
- Vale -digo yo-; entonces ya asumes que si instauras una organización profesionalizada, con un organigrama, con asignación de responsabilidades, con procesos, con sistemas de control, una organización que es la única posible para una empresa de tu tamaño..., ¡no puedes luego ningunear a tu gente! ¿no?

Pues no.
¡Sabéis, el ingeniero se ha ido ya..., creo que al extranjero! Y el Director General, hombre curtido en mil batallas y en mil crisis en sectores industriales de Euskadi..., ¡me ha dicho que si puedo mover discretamente su curriculum...!

Lo cierto es que la empresa sigue ganando dinero, pese a todos los pesares... En un encuentro anterior, también con mesa y mantel, cuando le digo que su saneada cuenta de resultados es un trampolín privilegiado hacia el abismo..., me mira con una sonrisa condescendiente y comenta otra vez..., 
¡Amancio, qué cosas tienes, hombre! ¡No te pongas así! ¡Disfruta de este magnífico vino, hombre, que tanta agua no puede ser buena! ¡Y, déjame disfrutar a mí, tío! ¡No me negarás que me lo he ganado, eh!
Y ante estos antecedentes "tan halagüeños...": ¿cancelo la comida?

lunes, 9 de julio de 2012

Chantaje afectivo inverso... o de cuando el chantaje es económico y la Empresa Familiar es una «¡cárcel de oro!».


La Sostenibilidad Intergeneracional en la Empresa Familiar va indisolublemente unida a la existencia de un proyecto empresarial-familiar conjunto:
¡una proyección de un ideal de futuro empresarial compartido! ¡¡Si solo nos une "la pasta" -y por mucha pasta que sea-, no hay futuro!! Y no hay ni siquiera empresa; y probablemente no quedará casi nada de la familia (solo buitres intentando sacar tajada y repartirse una tarta menguante).

Comprar afectos con dinero es tan antiguo como la historia de la propia humanidad. Vender afectos por dinero, igualmente lo es. Claro, no se puede comprar algo que no está en venta (creo..., en mi inmensa ingenuidad, porque ya se sabe que todo tiene precio).

Hace un tiempo contaba un episodio patético de chantaje emocional de hijos a padres en la Empresa Familiar. Un episodio real disfrazado, en el que una hija sin escrúpulos (¡bueno, que cada uno juzgue!) utilizaba a sus hijos para condicionar el posicionamiento empresarial de su madre/padre, en un conflicto empresarial familiar serio.

En este caso -en todos, a la postre- el problema no es la hija, sino la debilidad del centro último de decisión y de responsabilidad: el padre o la madre, destinatarios del chantaje afectivo.

Siempre, siempre, los responsables de la Sostenibilidad Intergeneracional de la Empresa Familiar, de cualquier Empresa Familiar, en cualquier sitio, son los padres: ¡no los hijos!

Ah..., ¿y que hacemos cuando el "cáncer" está en los propios fundadores? ¿Que no, que no te lo crees...? ¡Con lo que ellos han hecho para levantar este 
imperio! ... - Anda, permíteme que me sonría respetuosamente.
Voy a decir algo un poco fuerte (solo constatación y análisis sereno, por otra parte):
existen Empresas Familiares no susceptibles de ser proyectadas intergeneracionalmente, porque el fundador es un impresentable.
Sí, ¡si el fundador es un impresentable, la Empresa Familiar no es un candidato serio a la Sostenibilidad Intergeneracional! 

¡Quien quiera ejemplos, que pida por esa boquita...!

He prometido hablar del Sr. Éxito Potestad (prototipo de maleducado misógino). Pero hoy quiero quedarme con el anciano manipulador que ha re-patentado y re-inventado el arte del chantaje con pasta (con mucha pasta, claro).
En versión actualizada podría ser algo así como "ponerte un Porsche Cayenne nuevo en la puerta" antes de la reunión en la que estábamos a punto de decidir algo importante en lo que mantenías una postura enfrentada con la mía.
La versión un poco más antigua operaba con pisos. Si me das la razón y me haces la pelota, "pisito en Madrid". Si no eres buen chico..., o peor, si no eres buena chica y me llevas la contraria: ¡ostracismo! ¡Cómo te atreves a discutirme nada! ¿Quién te crees que eres? ¡Todo esto lo he levantado yo solito y tú, por muy listillo que te creas, no me llegas ni a la punta del zapato!
Y todos alrededor... ¡Haz caso a tu padre, menganita..., que será mucho mejor para todos!
Y la madre amorosa... ¡Ay, ay..., no os peleéis por esas cosas! ¡Vámonos de compras!
La cárcel de oro en que puede convertirse una empresa familiar de éxito es, claro, garantía de decadencia y colapso... ¿sin remedio?Desde luego: ¡no hay remedio!

Y entonces, ¿qué recomiendas, qué hacemos? Este es un escenario de "sálvese quien pueda": ¡tienes que ser valiente, si todavía puedes, y poner tierra de por medio! ¡y tienes que ser un poco "perro" y defender tus derechos hereditarios con las mismas armas que los demás... benditos abogados! 

jueves, 7 de junio de 2012

¿Escapismo irresponsable también en la Empresa Familiar? (De cuando los máximos responsables se convierten en niños mimosos y caprichosos).

¡Nunca podré asumir que alguien, quien sea, esté dispuesto a "llevarse todo por delante" con tal de no afrontar un problema con seriedad!

Hay un problema, un conflicto familiar severo, con todos los componentes del culebrón más famoso de todos... Sean cuales sean las responsabilidades y las culpas..., lo cierto es que existe una "terapia definitiva". Pero la decisión y la solución corresponde..., ¿a quién va a corresponder? Pues al dueño, a quien conserva el poder que resulta de la propiedad. ¡Él/Ella/Ellos tiene la responsabilidad de decidir lo correcto!
ADN. Adernova ¿Con qué estáis jugando?
Y el dueño dice: ¡mirad "filliños", esto lo arregláis entre vosotros cuando yo me muera! ¡Yo ya he peleado mucho y no estoy para más disgustos!

Quizás sea un clásico de manual, pero no por ello dejo de indignarme profundamente y personalmente..., como si fuera "mi" empresa familiar y "mi" responsabilidad..., cuando me encuentro con personas que practican la "política del avestruz"..., ¡con maestría y recochineo!

Enero de 2012 ha sido un mes-emblema: ¡pasará a la historia como lo peor de lo peor para las empresas! Esta España enferma y decadente..., sigue en la UCI y la decadencia progresa adecuadamente, en caída libre. La "gravedad" es lo que tiene, que no para hasta que te golpea contra el suelo... (¡pregúntenselo a Newton!)
Febrero de 2012 ha sido un mes-bandera: un buen amigo twitteaba a las 00:05 del día 1 de marzo que ¡por fin se ha acabado este mes infausto!
Marzo de 2012, ¡uff! El tema de la "huelga general" es solo un síntoma más, una prueba del nueve de la teoría de la "gravedad".
Y abril, y mayo, y junio..., y esperando un rescate... ¡toda una alegoría de la irresponsabilidad! ¡Que vengan los hombres de negro a asumir las responsabilidades que nosotros rehuimos!

Al mismo tiempo, en paralelo, en estos meses terribles, me he enfrentado a situaciones de empresas familiares en gravísimas dificultades (como todas), en las que los máximos responsables, septuagenarios algunos ¡se han negado a contemplar los problemas, a enfrentarse con las dificultades! Es notoria mi prevención contra la gerontocracia (con todos los respetos, no he podido ver las imágenes de la reunión de Su Santidad El Papa y el Camarada Fidel Castro).

Y estos septuagenarios u octogenarios irresponsables... ¡no tienen derecho!
No hay derecho
a que personas que ostentan la propiedad,  por lo tanto, el poder, en empresas familiares "poderosas", con decenas de empleados directos, o centenares, y con sus propios hijos y nietos vinculados profesional y patrimonialmente a esa fuente de riqueza, abdiquen irresponsablemente de su obligación de tomar decisiones coherentes y ortodoxas para el futuro de su compañía. ¡Bloquear los asuntos que son, a la vez, trascendentales y urgentes, no está bien!
Nunca hay derecho a que personas responsables se comporten de forma irresponsable. Es indigno que padres con responsabilidades y abuelos con responsabilidades, se comporten como chiquillos caprichosos, condenando a la inviabilidad los proyectos empresariales de los que comen sus hijos y sus nietos.
¡Pero además quieren mantener la paz familiar y que los damnificados, hijos y nietos, les hagan visitas y les hagan mimitos y les rían las gracias!

Estamos en 2012. Ojalá 2012 sea el punto de inflexión en que, al menos, toquemos fondo y no sigamos precipitándonos a la ruina, económica, social y moral. ¡Nadie puede garantizárnoslo!
Que en este contexto una madre o un padre (propietarios de una empresa familiar) diga a sus hijos (padres y madres de sus nietos) que "¡yo no quiero saber nada de esto, lo arregláis cuando yo me muera!"..., no deja de ser una explicación de por qué esta sociedad ha llegado hasta aquí.

Obviamente, las posiciones de bloqueo del "status quo" van siempre asociadas a unas ideas fuerza que se repiten:

  .  la compra de una apariencia de "paz familiar" a corto plazo.
  .  la incapacidad para estar a la altura de la gravedad de los acontecimientos, o incluso de entenderla.
  .  la protección de los más débiles y/o los más gamberros.

Ante estos escenarios, recuerdo un comentario en un grupo de linkedIn en que uno de los partícipes exponía cómo había reaccionado él mismo a los líos y bloqueos en la empresa de su familia: votar con los pies y, por lo tanto, alejarse lo máximo posible y "buscarse la vida por ahí"..., ¡si puedes!

Que padres o madres, empresarios ejemplares en su momento, se conviertan en caricaturas de sí mismos y fuercen a los más valiosos de entre los suyos a "huir"..., que es lo mismo que dar el pistoletazo de salida del "sálvese quien pueda", ha sido siempre una tristeza. Que eso ocurra en enero, febrero o marzo de 2012..., ¡no existen calificativos en el Diccionario de ninguna de las lenguas oficiales del Estado Español!

Lo más lacerante y amargo, para mí, es la injusticia y el empobrecimiento que genera tamaña insensatez:
¡Porque serán los más valiosos o los más responsables los que vean truncadas sus legítimas expectativas, bloqueados en una "cárcel de responsabilidades autoimpuestas y de chantajes morales inasumibles"!

lunes, 14 de mayo de 2012

Reforma laboral..., ¿qué reforma laboral? (Reflexiones sobre su aplicación práctica en la PYME familiar española..., "ahogada").

No sé si empezar disculpándome, primero por atreverme a escribir sobre la reforma laboral sobre la que sesudos comentaristas y analistas han opinado hasta la saciedad y segundo por querer aportar un punto de vista, a estas alturas de la película, diferente y disidente.

Vaya por delante que no soy abogado, ni político, ni periodista, ni empresario, ni trabajador; soy, toca decirlo, consultor. Asesoro a pequeñas y medianas empresas familiares españolas en su lucha por la sostenibilidad intergeneracional. Al empresario que reinvierte el grueso de lo que gana y se juega su propio patrimonio en una empresa. Y muchos de mis clientes, perdidos en la maraña de opiniones se han dirigido a mí para preguntarme la mía. He querido ofrecerla con criterio pero cuanto más he leído más difícil me ha resultado comprender, no la reforma, sino las reacciones a la misma. No me cabe sino preguntarme ¿seré yo?
En una cosa parece todo el mundo de acuerdo: en que la reforma laboral es “la más amplia y profunda desde la transición”. Aquí acaba el consenso ya que para unos es la mejor y única posible, que nos equipara con Europa, que aporta la tan necesaria flexibilidad y favorece la continuidad y salvación de las empresas y para otros la mucho más peor del mundo mundial que provocará la destrucción de la civilización y acabará con la legalización de la esclavitud y el hambre para nuestros hijos… añadan adjetivos al gusto según seas Tirio o Troyano.
Yo leo, oigo, escucho, me releo la reforma y vuelvo a escuchar las preguntas de mis clientes. Pero entonces, la reforma laboral es buena, mala o medio pensionista para mí. En que me afecta. Puedo contratar por fin, puedo despedir por fin.
Y, la verdad, en mi opinión, la reforma laboral para la mayoría de las empresas, al menos para las PYMES, tendrá un impacto prácticamente nulo.
Ya está, ya lo he dicho. Puedo probarlo. ¿Qué empresario a estas alturas de la película dispone de 30.000 euros para despedir a uno o dos trabajadores (por si alguien no lo sabe es lo que cuesta)? Todos los meses, mis clientes reciben alguna llamada de un cliente pidiéndoles… no, diciéndoles que no le pueden pagar y que tiene que esperar 30 días más. En ocasiones, a su vez la llamada la hace mi cliente y en algún caso yo por ellos.
En estas condiciones, 45 días o 33 es el menor de los problemas. Empresa en dificultad entonces, apliquemos los 20 días. La dificultad es siempre relativa, la reforma la objetiviza por un lado pero la somete al control y tutela judicial por otro y ya se han encargado los jueces por la democracia de decirnos que aplicarán la reforma según les parezca bien. Una de cal y otra de arena. Tampoco, por tanto, los 20 días son relevantes ya que se aplican en el lecho de muerte y entonces, francamente, se encarga el FOGASA que, como Hacienda también somos todos.

Hay más cosas, muchas más, nuevos contratos de formación, en prácticas, por obra, nueva regulación de la formación, cambio en la regulación de los convenios colectivos, cambio en el diseño de las categorías profesionales y en la flexibilidad interna de las empresas que facilitan lo que se llama “modificación sustancial de las condiciones de trabajo”.
Ninguno supone un cambio copernicano en nuestro mercado de trabajo. Ninguno. Al final, el consejo que les doy a mis clientes, empresarios familiares, el consejo de pie de calle es que, lo mejor de la reforma laboral es que ya se ha hecho y ya no tenemos que estar pendientes de ella. Hay que seguir trabajando como siempre. Mejorando un poco todos los días, con un esfuerzo y sacrificio sin límites, con objetivos claros y con mucho, mucho trabajo. Ni este ni ningún otro gobierno, por decreto ley crea empresas ni empleo. Lo hacen los empresarios y lo harán cuando estén preparados para ello. El empresario familiar español, el propietario de una PYME ya sabe que depende solo y principalmente de él, así que, fin de la historia (iba a decir histeria) a remangarse y a trabajar.

jueves, 12 de abril de 2012

«Amnistía fiscal»: falacias, hipocresías e ¿ignorancia?

Por Javier Saenz de Olazagoitia Díaz de Cerio.
Socio de Sánchez Pintado & Núñez Abogados.
Consejero de Aderta.
Profesor de la Universidad de Navarra.


Leo la prensa del pasado día 30 –en internet, claro, pues la noticia sale por la mañana– y “me sitúo” sobre eso a lo que inmediatamente llaman “amnistía fiscal”. Espero al día siguiente y me leo el BOE en el que se contiene la ya tan comentada medida –nadie se preocupe por mi salud, es una Disposición con 5 apartados que apenas ocupan meda página–. La analizo y la pongo en relación con el ordenamiento tributario vigente. Y me digo: “pues tampoco es para tanto”.

Pero resulta que a partir de entonces no dejo de leer o escuchar comentarios o críticas muy ampulosos y grandilocuentes acerca del particular: su inmoralidad, su injusticia, que supone un premio para los “delincuentes fiscales” y un mensaje negativo para la sociedad… Y es peor aún cuando articulistas o tertulianos tratan de “ejemplificarlo”, sugiriendo utilizaciones de la norma que “los defraudadores” pueden hacer.

Está claro que en algo no concordamos, así que vayamos por partes.

Es una falacia aquello que reviste apariencia de veracidad pero oculta una falsedad en su planteamiento. Y en mi opinión es falaz asumir como premisa de grandes opiniones que el sistema tributario “real” –tal como es pero, sobre todo, tal como se aplica– es justo y de una gran altura moral.
Solo partiendo de tal premisa se podría argumentar que una disfunción aislada e injustificada adolece de inmoralidad. Pero resulta que, sin ánimo de aplicar por mi parte un juicio concreto de moralidad, en nuestro ordenamiento coexisten muy diferentes regímenes tributarios sobre rentas en función de criterios como si los obtiene una persona jurídica o física, si tienen un origen u otro, si el que los obtiene reside en un lugar o enfrente… y en el colmo del despropósito existe un sistema legal que supone que no se paga en función de la capacidad económica sino de unos “signos, índices o módulos” que tratan de objetivar la supuesta riqueza, y que como todo el mundo sabe –o debería saber– es una gran fuente de injusticia tributaria y de fraude. No digo, algunos son muy malpensados, que quienes tributan por este sistema sean unos defraudadores, no, en absoluto. Sobre todo porque lo hacen acogiéndose a un régimen legalmente previsto, pero además en legítimo uso de su interés por la optimización fiscal de su negocio. Pero sí que es un sistema que hace posible determinadas formas de fraude mediante emisión de facturas falsas, por ejemplo.

Constituye una hipocresía manifestar cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan. Y tal me parece la sensación de que todos estén en contra de esta “banda de delincuentes” que han defraudado, pero realmente lo que les molesta es que se supone que son ricos. Porque resulta que este país tiene el índice de economía sumergida más alto de los países desarrollados –según estimaciones, claro–. Y digo yo, todos esos servicios y bienes que circulan en la economía sumergida ¿quién los consume? ¿o nadie ha pagado “sin IVA” al chapuzas de turno? Personalmente, desde luego, puedo asegurar que en ocasiones me ha resultado difícil, y en una totalmente imposible, obtener una factura que pedí para el pago de un servicio recibido. Cierto que puede haber delincuentes entre los “interesados” por la regularización (léase amnistía si se quiere seguir con el juego).
Pero no necesariamente tienen que serlo. También hay personas que por razones muy diversas –incluida la seguridad personal, no nos olvidemos– hace ya muchos años que decidió ocultar dinero o bienes, y hoy es el día en el que sus herederos no han sabido qué hacer con ello. Pensando, de una parte, que al hacerlo le podría costar más dinero del que estaba por declarar y, de otra, que pasaría a formar parte de una especie de “lista negra” de contribuyentes, vamos, que la Hacienda le perseguiría por cualquier cosa, lo que no es del agrado de nadie ni siquiera cuando no se tiene nada que ocultar. Puede que en ambos temores exista alguna base, aunque sea remota, pero en realidad son más bien fruto de la ignorancia.

Ignorancia no parece que haga falta definirla, pero recordemos que la primera definición del diccionario es la de “falta de ciencia, de letras y noticias, general o particular”. Casualmente, la siguiente acepción se refiere concretamente a la “ignorancia del Derecho”, entendiendo por tal el “desconocimiento de la ley, el cual nadie excusa, porque rige la necesaria presunción o ficción de que promulgada aquella, han de saberlo todos”. Demasiado presumir, a la vista de lo escuchado y leído, desde luego. Aunque la considero excusable en el caso que nos ocupa, pues no todo el mundo puede ni debe tener un conocimiento exhaustivo de las normas tributarias, pues de lo contrario algunos no tendríamos de qué vivir. Si bien es cierto que a la hora de opinar sí que debería ser exigible documentarse o preguntar.

Y es que resulta que en la “era de la pre-amnistía” –o sea, hace unas semanitas–, ya existían regularizaciones, e incluso normas generales específicamente previstas para ello, tanto en el ámbito tributario como en el penal. Y resulta que de las mismas se deducía que, al menos en el caso de bienes o derechos poseídos al menos desde el primer periodo prescrito –recordemos, cuatro años dese que pasó la obligación de declarar–, el principal no está sometido a tributación, salvo por lo que respecta a su integración en el Impuesto sobre el Patrimonio, en los años y en los territorios en que hubiera estado vigente dicho gravamen. Si bien es cierto que sí lo estarán los frutos de tales patrimonios, durante los ejercicios no prescritos. Con el correspondiente recargo por liquidación extemporánea sin requerimiento previo y los intereses de demora que, en su caso, fueran oportunos. Y resulta que de estas operaciones de regularización “ordinaria” o “pre-amnistía” estaban dando lugar a costes tributarios totales del entorno del 5 por 100 sobre el patrimonio regularizado. Dada una rentabilidad media moderada de dichos patrimonios –o superior o inferior según dicha rentabilidad–.

Se podrá, por tanto, criticar que la norma sea más o menos oportuna, o que vaya a ser más o menos eficaz, o bien que tenga alguna deficiencia técnica. Pero tengo la sensación de su los juicios morales e incluso de justicia son cuanto menos relativos, y requieren una consideración de circunstancias, con especial atención a la propia configuración del sistema tributario y a su aplicación efectiva. Pero sobre todo, y lo que es más objetivo, que la aplicación de la legislación vigente y los cálculos más precisos arrojan una serie de datos que deberían considerarse como:

a)   El antemencionado caso típico de regularización “ordinaria”, a coste inferior al que analizamos –sobre el valor patrimonial actual y considerando incluso recargos e intereses–.

b)   La alternativa al pago de este 10 por 100, habitualmente no es el pago del tipo general del IRPF o de Sociedades –salvo descubrimiento por parte de la Administración, lo cual solo sucede en casos excepcionales–. Sino el no pagar nada en absoluto, manteniendo el patrimonio en la situación actual.

c)    La necesidad de acreditación de la titularidad con anterioridad al 31 de diciembre de 2010, impide muchos de los artificios planificadores que se podrían pensar para pagar al 10 por 100 por rentas actuales o futuras, y que el dinero efectivo está condenado a la exclusión de este régimen.

d)   La previsión de que se deban declarar los bienes o derechos por su “valor de adquisición”, hace que las plusvalías tácitas –acumulación de valor desde su adquisición no realizado porque se conserva la titularidad del bien o derecho- no queden regularizadas –o lavadas– sino que tributarán como corresponda en el momento de su realización –venta o aportación–. Y parece que no cabe manipular esta previsión con la venta previa del activo, pues lo obtenido en su contraprestación no se habría adquirido antes de 31 de diciembre de 2010, y la plusvalía realizada seguiría correspondiendo a 2012 y su sujeción obligada a incluirse en la declaración de 2013.

e)   Finalmente, entre otras observaciones posibles, los bienes o derechos objeto de regularización ya pasará a formar parte del patrimonio “controlado” por la Hacienda española, de forma que tributarán desde el ejercicio 2011, incluido, a presentar a ingresarse muy próximamente… recaudación a añadir a la propia regularización y que se repetirá anualmente a partir de ahora.

En definitiva, vuelto a concluir que la medida “no es para tanto”, pues tampoco aporta mucho de nuevo. Incluso puede considerarse “cara”, según como se mire y con qué se compare. Y además se engloba dentro de lo que ha sido realizado en otros países de nuestro entorno –en varios casos a menores tipos– y de lo que recomienda la OCDE para estos casos.

Lógicamente, y sí que es preciso guardar precaución respecto del “efecto llamada” en su doble vertiente, la buena y la mala –como las noticias en los chistes–. La buena es que, con independencia de que éste sea la mejor fórmula de regularización, o pueda incluso ser conveniente aplicar otras normas, sí que considero cierto que los posibles “interesados” mostrarán interés en, al menos, valorar la solución a su caso concreto. Y la mala es que pueda dar la impresión de que “compense defraudar” porque luego se regularizará y acabará saliendo más barato. Contra esto, y también siguiendo las recomendaciones de la OCDE, entendemos muy conveniente que quede claro el mensaje de “última oportunidad”. Tanto en el sentido de que si no se hace ahora después se asumirá un riesgo mayor por la situación de ocultación, debido a la intensificación y mejora de las comprobaciones e investigaciones –sobre esto habría mucho que decir, y solamente advertiremos del riesgo de incurrir en el indeseable “terror fiscal”, por su componente de vulneración del Estado de Derecho–. Como en cuanto a la excepcionalidad temporal de la medida, que no se puede convertir en una venta periódica que aconseje la espera: es decir, regularización ahora sí, pero nunca más.

jueves, 22 de marzo de 2012

El día en que la Dirección de RRHH perdió el Norte (parte II)

Durante la segunda mitad del siglo XX numerosos psicólogos desarrollaron una serie de teorías englobadas en lo que hoy en día se conoce comúnmente como el Movimiento de Relaciones Humanas. Este movimiento ha revolucionado la visión de la gestión empresarial, ya que nos define ese prisma tan complejo que llamamos "empresa" desde un punto de vista diferente. Una visión en la que los empleados dejan de ser considerados como “recursos”, tal y como se concibe en un planteamiento operativo; ni como meros “pasivos” tal y como se identificarían en un balance en cualquier informe financiero.

Todas estas teorías coinciden en que la gestión del empleado tiene que tener en cuenta su dimensión “humana”; que puede resultar compleja y a veces desconcertante, pero si somos capaces de llevarla a cabo efectivamente obtendremos resultados extraordinarios con nuestros equipos de trabajo. Dicho de otra manera, para la gestión de proyectos un empleado es un empleado (es decir un recurso con su coste asignado “1=X”), para las teorías de liderazgo, todo empleado tiene un enorme potencial de crecer y producir exponencialmente “1=x^motivación”.

Existen teorías fascinantes, que iré elaborando a lo largo de mis siguientes artículos, que nos explican, por ejemplo, que todo proceso de gestión o interacción con el equipo es principalmente un proceso comunicativo, no un sistema administrativo. El foco en el liderazgo es una buena comunicación, da igual que nuestra empresa haya gastado miles de Euros en la implementación del último SAP. Si no existe un hábito de comunicación y los canales de comunicación están abiertos entre todos los miembros de nuestra organización, nuestro liderazgo va a fracasar. También aprendemos que en contra de lo que se piensa comúnmente, no se puede capitalizar la motivación del empleado si éste desempeña un trabajo que requiera un proceso cognitivo, y un largo etc…

Pero lo más importante de todo es que el movimiento de Relaciones Humanas otorga un sentido estratégico a la gestión de Recursos Humanos de cualquier empresa. Nos permite orientar nuestra dirección del departamento hacia ese Norte que se ha perdido con tanta burocracia.

En mi última clase de mis cursos de Liderazgo siempre hago la misma reflexión con mis alumnos de Master. “Teniendo en cuenta” – les argumento – “todo lo que hemos aprendido estos días con grandes investigadores como el señor Mc Clelland, el doctor Belbin o el señor Herzberg, ¿Cuál es, según vosotros, el propósito de todo departamento de Recursos humanos? Y os advierto que el que diga que servimos para calcular nóminas me verá en Septiembre.”

La discusión siempre resulta fascinante: alguno para seguir la gracia responde que Recursos Humanos está para negociar con sindicatos; algún idealista defiende que las acciones de liderazgo sirven para garantizar la felicidad del empleado, a lo que respondo que seriedad que nada más lejos de la verdad; garantizar la felicidad del ciudadano es el primer objetivo de todo régimen dictatorial, posiblemente Korea del Norte sea el país más “feliz” del mundo en estos momentos.

Más tarde o más temprano dan con la respuesta: Sin duda alguna todo esfuerzo de gestión del personal parte de dos puntos que a veces pueden estar bien distanciados: los intereses empresariales y los intereses de cada empleado… Nuestra misión es intentar que estos intereses puedan llegar a converger lo máximo posible, que los intereses estén “alineados” y no “alienados”. Una misión complicada, y en contextos como la empresa española donde los índices de compromiso del empleado con su empresa son mínimos, puede resultar abrumadora, pero nunca imposible. Lo importante es querer hacerlo y saber por dónde empezar.

miércoles, 15 de febrero de 2012

El día en que la Dirección de RRHH perdió el Norte (parte I)

Dicen los posmodernistas que toda historia es una fabricación narrativa de eventos con un propósito político; casi nada. De cualquier manera, uno debe ser consciente de la futilidad de intentar crear una historia comprehensiva de la gestión de Recursos humanos con la cantidad de teorías divergentes, o las diferentes políticas de RRHH implementadas en empresas. Pero como punto de partida podríamos destacar tres teorías que a lo largo de la historia de la gestión empresarial han tenido un impacto significativo en la dirección del personal: El movimiento científico abanderado por el señor Taylor, la teoría burocrática del filósofo Max Weber y por último el movimiento humanista cuyo punto de partida lo podríamos localizar en los experimentos Hawthorn del psicólogo industrial Elton Mayo.

Es interesante que la mayoría de los manuales de RRHH parten de la teoría científica y el Taylorismo para enmarcar conceptualmente las relaciones laborales inhumanas de principios del siglo XX y contrastarlas con posteriores teorías de naturaleza psicológica o antropológica, de manera que se genera una idea de desarrollo, de evolución en la visión de la dirección de los trabajadores.

Personalmente soy contrario a esta opinión; de hecho más bien creo que la gestión de los recursos Humanos se ha ido desarrollado al margen del motor funcional u operativo de la empresa; o dicho de otro modo: ha perdido contacto con el día a día de las unidades de negocio. El Departamento de Recursos Humanos se desarrolla en una burbuja de servicio burocrático que muchas veces no da respuesta a las necesidades de las líneas de negocio de empresa porque simplemente las ignora; de ahí que se aprueben planes de formación que no apoyan el modelo de negocio, o las necesidades de su mercado; o que se identifiquen competencias que son ajenas a las realmente necesarias en planta, y un largo etc. Vamos, que es difícil gestionar desde una burbuja.

Max Weber, de manera muy alemana, enfocó los esfuerzos de gestión empresarial en la administración y el orden. Nada que reprochar, siempre y cuando la burocracia se convierta en soporte de procesos de trabajo y no un fin en sí misma. En mi opinión, los servicios de RRHH en las multinacionales están sobre-burocratizados; y así los procesos centrales de la gestión del personal, como la gestión del desempeño, pasan de ser un proceso comunicativo entre directores y empleados, a un proceso administrativo – llamado popularmente "coñazo de papeleo" - que debe rellenarse dos veces al año y en el que se llega incluso a copiar-pegar los objetivos del año pasado para terminar antes. Toda una pérdida de tiempo.

Los Departamentos de Recursos Humanos se han convertido en una respuesta de servicio a las necesidades más nimias de los empleados. En el Servicio de RRHH de cualquier empresa multinacional, cojamos por ejemplo DuPont CallHR, un alto porcentaje de las preguntas que reciben los asesores del departamento son del tipo: “¿Por qué no he recibido la bonificación del trienio correspondiente?”, “¿Qué tipo de cobertura dental tiene mi seguro privado?” y un largo etc. Nada que no se pudiese responder con una buena base de datos interactiva e intuitiva. ¿Por qué RRHH ha sido asignado como el departamento que da respuesta a las trivialidades diarias? ¿No sería más lógico automatizar este tipo de interacciones y hacer un uso más estratégico de los recursos del departamento?

Pero para poder centrarnos en una gestión estratégica de RRHH, tenemos que tener en cuenta la tercera aproximación teórica: El movimiento de “Las relaciones humanas” iniciado por Elton Mayo, de quién hablare, junto al resto del gremio de psicólogos empresariales, en mi próximo post.

martes, 31 de enero de 2012

PARADOJAS EN LA EMPRESA FAMILIAR HOY: sin presente no hay futuro, pero sin futuro no hay presente.

Las reuniones de trabajo con miembros de familias empresarias preocupadas por su futuro y angustiadas por su presente nos permiten mantener muy de cerca el pulso de esta sociedad paralizada. Los empresarios familiares estamos ahí, afectados o infectados por esa parálisis.
Por ej., cuando un empresario, trabajador infatigable y con una trayectoria sensata y serena durante décadas llega a considerar "positivo" terminar el año -2011, claro- con un "empate" en la explotación ordinaria -resultado de explotación-, ¡me doy cuenta de la profundidad del pozo en el que estamos!  Se considera afortunado, aunque los resultados reales y los flujos de caja hayan sido terriblemente negativos, y haya tenido que "poner" casi el 10 por 100 de su facturación para aguantar los pagos. ¡Y atándonos los machos para afrontar el 2012!
Por ej., cuando un empresario prudentísimo, en un sector refugio, se congratula de que no tiene deuda bancaria y por eso sobrevive con cierta tranquilidad, pero luego se lamenta, ya seriamente preocupado, de la orgía de devoluciones de recibos (impagados) que ha tenido en enero..., ¡me doy cuenta de la profundidad del pozo en el que estamos! Pero, ¡vamos a afrontar el 2012 con todos los impulsos de mejora a nuestro alcance para sobrevivir!

Hablar con estas personas, y con otras personas como ellas, sobre la "necesaria ordenación y alineación y profesionalización de la familia empresaria" para afrontar con garantías el futuro... ¡a veces parece que estemos hablando chino muy despacito...! Algunos me ponen cara de incredulidad, como si estuvieran viendo a un extraterrestre disfrazado: ¿pero de qué me estás hablando? ¡¡Si apenas podemos sobrellevar este presente sobrecogedor!!
Pero si charlamos un poquito más, las cosas son sencillas.

Porque no existe ninguna familia empresaria, mínimamente compleja -pero de las de aquí al lado, todas y cada una-, en la que los esfuerzos que requiere afrontar el presente, durísimo -más trabajo, menos sueldos, retrasos en los pagos, poner dinero-, puedan ser asumidos sin que la "familia empresaria" tenga un horizonte futuro despejado y ordenado, en conjunto.

En nuestro diagnóstico sobre alguna de las compañías familiares con las que hemos estado en contacto últimamente, nos hemos encontrado recurrentemente con situaciones de bloqueo por esclerosis en los procesos de toma de decisión, cuando implican algún cambio. Todo el mundo estará volcado en el "más de lo mismo": trabajar como siempre, pero mucho más..., ¡lo que haga falta!

Pero afrontar estos momentos críticos en "cuantitativo" no es suficiente. La clave está en lo cualitativo: ¡da igual como se enfoque el cambio cualitativo! Que unos lo enfocan por la perspectiva de la "innovación"..., pues está bien (nosotros siempre somos recelosos con lo que está de moda, porque tiene que haber "chicha real" por debajo de la moda).
Pero para afrontar cambios cualitativos, enfoques nuevos, "innovación" en sentido global para la organización empresarial... ¡el atasco está en los procesos de toma de decisión dentro de la propia familia!

Al fin y al cabo, he aquí la paradoja, para cambiar cualitativamente nuestra empresa familiar HOY, y para poder ser capaces de sobrellevar este presente, necesitamos "herramientas de FUTURO" en la ordenación familiar:
  • (a)necesitamos LIDERAZGO, no de película yanqui o charleta de escuela de negocios, sino REAL, basado en órganos de gobierno familiar y empresarial eficaces y entrenados, operativos y profesionalizados;
  • (b) necesitamos blindajes máximos contra el nepotismo protector (contratar a hijos-yernos-sobrinos-hermanos que no dan el perfil, pero que no consiguen un trabajo fuera) y en defensa de la ORTODOXIA que evite que nos hundamos todos;
  • (c) necesitamos garantizar a todos, y en especial a los más capaces y comprometidos, que los sobreesfuerzos de hoy valdrán la pena -si se consigue el éxito empresarial- y que la familia no se lo va a cargar (por los medios tradicionales e innatos), esto es, garantía de SOSTENIBILIDAD.

Bien cierto es que, aquí el reverso de la paradoja, no es posible poner el foco en el medio plazo, en la ordenación de la familia, en la definición de una ortodoxia empresarial prevalente sobre el interés cortoplacista de este o aquel miembro de la familia, o en la protocolización de procesos de toma de decisiones con la máxima eficiencia, profesionalización y legitimidad... Nadie puede tomarse en serio nada de esto, si la operativa empresarial, el modelo de gestión, los modelos de negocio, están caducados o abocados al colapso en el mercado.

En el fondo, y como conclusión, cuando una familia compleja ha superado la fase "depresiva" de este crash que nos asola... y llega exhausta a enero de 2011, ¿qué hacer cuando ya no quedan fuerzas -ni liquidez, ni recursos, ni...- para seguir con el "impulso cuantitativo" (más de lo mismo)?

Pues solo queda una revolución ordenada y una reinvención de la propia organización empresarial familiar, que debe hoy, en lo más hondo del pozo, poner las bases estructurales para los próximos treinta años; para el año 1, sí (control de gestión, control financiero, innovación de producto, política comercial...), y también para todos y cada uno de los próximos 30 años (ordenación proyectada para la propiedad -control del poder en la familia y en la empresa-, mecanismos de toma de decisión y control de su efectividad, y barreras anti-nepotismo para blindar la ortodoxia empresarial siempre).

¿¿Que no te atreves con esto de las revoluciones y las reinvenciones?? Ah! ¡Eso es otra cosa! Pero, ¿y qué alternativas te quedan?

martes, 10 de enero de 2012

El Club de Tute del Cementerio... y los impuestos que llegan adonde nadie se lo espera.

Ring! ¡Ring!
Ring! ¡Ring!

Ring! ¡Ring!



- ¿Es Hacienda? ¿Está el jefe? ¡Qué se ponga! De Avito Cayo…
- …

- ¿Es el jefe de Hacienda? Verá Vd. soy Avito Cayo y le llamo…, bueno es igual… Le estaba diciendo que le llamo desde el cementerio…
- …
- ¡No, hombre! No soy el sepulturero… ¡Al grano! Mire Vd. en el cementerio, sobre todo por las tardes…, que aquí son eternas…, cuando se pone el Sol…, que nunca se pone…, pero calienta menos… Pues por las tardes se forman partidas de tute que son muy divertidas porque hay una rivalidad…, sobre todo entre los muertos de la parte norte y los de la parte sur… ¡Cómo será que hasta la Eternidad se ensimisma y tenemos que decirle, eso sí con mucho respeto, que tiene muchas cosas que hacer…! A lo que iba…, las partidas de tute son toda una institución y además tan antiguas que hay muertos que llevan jugándolas cientos de años
- …
- ¡Bueno! Le llamo porque hemos leído en un periódico de los vivos, que sus agentes de Hacienda han multado con mucho dinero a unos pobres ancianos…, ¡tan ancianos que algunos ya tienen preparada su tumba en el cementerio para los próximos días…!, porque jugaban a las cartas para pasar las largas tardes de su ancianidad…
- …
- ¡Pues claro que tiene eso que ver mi llamada! En el cementerio hemos comprobado que cuando los guardias de Hacienda o de otros sitios parecidos se meten con personas indefensas…, y los ancianos lo son, …al poco tiempo aparecen sus amenazas sobre los muertos del cementerio, y claro…, los muertos que juegan al tute están preocupados por si acaso Vd. manda a su policía contra ellos con intenciones recaudatorias…  Porque sepa Vd. que la Eternidad les apoya… Porque…, ¿se imagina las eternas tardes del cementerio sin tute? Sería el caos… ¡Ni se le ocurra semejante idea! ¡Queda advertido!


Unos jubilados afrontan una multa de hasta 600.000 euros por jugar con céntimos.
El Día.es
Raquel Segura, Valencia, EFE Tienen entre 76 y 92 años y llevan años jugando entre 10 y 20 céntimos al bingo y a las cartas en una peña de Sagunto para pasar el rato por las tardes. Ahora han tenido que romper con esta tradición porque se enfrentan a una posible multa de hasta 600.000 euros por apostar dinero fuera de un local autorizado.... Ver noticia.

Jubilados se enfrentan a multa millonaria por jugar con céntimos a las cartas en Valencia.
La Vanguardia.com.
La peña de jubilados de Sagunto juegan desde hace años al bingo y a las cartas sin ánimo de lucro
Ver noticia.

Opinión: Hacienda y el sentido del ridículo. Guillermo Dupuy.
Libertad Digital.
La voracidad de Hacienda no conoce límites, ni siquiera los que establece el sentido común o el más elemental sentido del ridículo. Buena prueba de ello es la multa de hasta 600.000 euros a la que se enfrenta una peña de jubilados del Puerto de Sagunto por el terrible "delito" de jugar a las cartas con apuestas de 20 céntimos la partida... Ver más.


viernes, 30 de diciembre de 2011

Family Business Christmas Blues: ¡Game over: el final feliz sólo en los cuentos! Tercer acto. El "post-Scrooge" no existe.

Tercer acto. El "post-Scrooge" no existe.

Alguien podría decir que en el Siglo XXI las personas están mucho mejor educadas y tienen muchísimas más capacidades, alternativas y soluciones que en la Gran Bretaña de Dickens, en el Siglo XIX.

Nunca dejaré de creer que un futuro mejor es posible, en general, en particular, y en todas y cada una de las Empresas Familiares que he conocido o he examinado (las apariencias engañan "un poquito"), y sin duda en aquellas con las que he podido colaborar con mayor o menor intensidad: SOLO HAY QUE HACER LO CORRECTO, lo racional, lo ortodoxo.
Cuando -en mi negociado de Empresa Familiar- te cuentan una situación absurda, degenerada, decadente, inverosímil..., mi deformación es diseñar un modelo alternativo viable y una estrategia de implementación: ¿qué habría que hacer para revertir una situación aparentemente irreversible?

Mi amigo, el viejo asesor y consejero, se burlaba de mí. Intenté exponerle un modelo. Concordando con sus premisas, era evidente que la venta o el reparto de dinero no iba a ocurrir, era imposible. Además el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la sequía crediticia habían terminado de certificar que cualquier operación de compra hubiese sido un suicidio colectivo (como avanzaron mi amigo y aquel asesor de la gran ciudad -recordaba él-).
En el fondo, argüía yo, si todo esto hubiese sido una cuestión de dinero, una vez que es evidente que el dinero es una quimera..., ¡tendría que haberse dado paso a una salida decente! ¿no?

  - Tienes razón -concedía mi viejo consejero-, el dinero, en el fondo, no es el problema, no lo ha sido nunca.
 
  - ¿...? No me extraña, Antón, ¡no me extraña! Es "lo otro", ¿verdad?
  - Claro Amancio, es que nos morimos. Es que el futuro ya no existe para nosotros; sabes que yo supe y pude decir basta. Mis hijos no querían seguir en nada de lo mío, vendí, liquidé, pasé página..., y disfruto de la pesca, de mis nietos, de los paseos, de los amigos, de la conversación interesante...
 - Lo cuentas "un pelín duro", ¿no Antón?
 
- No Amancio, no es duro ni blando, ni difícil ni sencillo. Es un ejercicio más en la vida, y puedes entenderte en tu momento, o puedes aferrarte a quimeras. A los 18 queríamos ser como Di Stefano..., pero eso se curaba con el tiempo. Ahora algunos no consiguen asumir sus limitaciones, se han situado en una posición de poder y de control que es como una droga: ¡solo pensar que no vas a tener mañana tu dosis te hace temblar y sudar!

 - Pero vamos a ver, Antón, ¿eso tiene que tener un límite, no? Esta gente, en algún momento, con el asesoramiento reflexivo y sereno de los suyos, o el tuyo, tiene que caerse del guindo. Al fin y al cabo, si se trata de control, ¡el control y el proyecto lo van a pilotar sus hijos e hijas! Y las personas que van a seguir dando el callo son sus personas de confianza de toda la vida, aquellos jóvenes que fueron alumnos suyos una vez, y que luego sus colaboradores, estrechos en muchos casos... Y las fórmulas jurídicas existen, está todo inventado; y "la memoria" y "el reconocimiento" y "el legado de toda una vida", tiene un enorme valor para los hijos y los nietos...
 
 - Amancio, me enternece ese "tu optimismo antropológico pre-navideño". ¿No te has dado cuenta ya de que todos se han rendido? Cuando algo degenera tanto, tan gravemente, durante tanto tiempo..., ¡no hay nada que salvar! Ninguno de los hijos, en su sano juicio, asumiría la responsabilidad de sacar esto adelante. ¡Tú lo sabes, muchachito, te lo he escuchado en muchas ocasiones, hay situaciones irreversibles en las que no hay nada que hacer! Tú dices, ¡certifícalo y punto! Ahora te lo digo yo, que ya firmé el certificado hace tiempo.
... ... ... ... ...

 Mi amigo, consejero y mentor, mi "oráculo" suele tener siempre razones convincentes, con el "plus" de una experiencia bien respetable. Mi amigo, consejero y mentor, mi "oráculo" me ayuda cuando me pongo buenista... Y es que el GAME OVER siempre ha sido muy frustrante..., ¡es mejor que lo certifique otro!
Sí, ¡no existe un "post-Scrooge"! El centro educativo seguirá degenerando, ahondando en su decadencia, tendrá algún punto de estabilización, algún destello, pero, ya no hay solución.
Y mientras, los Sres. Scrooge se irán muriendo..., y los que vengan detrás se encontrarán una organización zombie.... ¡que ríete tú de The Walking Dead!
Este cuento no tiene final feliz. Ebenezer Scrooge tenía el apoyo del fantasma de la navidad, pero es el Siglo XXI esas cosas ya no se llevan.